La
educación a lo largo de la historia, se ha enfocado en la formación de personas
responsables, cívicas, respetuosas, autónomas y competentes, en donde logren aportar
por medio de los conocimientos adquiridos una sociedad más próspera e
igualitaria.
Otro
aspecto fundamental en el proceso educativo, es la formación de valores tanto
personales, sociales, morales y culturales, en donde la escuela debe ser la
encargada de propiciar el cultivo y participación de los valores dentro de la
aulas.
Sin
embargo, se le ha criticado a las escuelas la pérdida de esta práctica formando
al contrario, personas superficiales y carentes de criticidad.
Si
bien es cierto, el proceso educativo debe ser el forjador de los valores
cultivados desde la infancia y la adolescencia de los estudiantes, el papel que
juegan las familias también es importante y debe ser el primer acercamiento de
los estudiantes con la adquisición de valores.
La
tarea de fomentar los valores para los docentes y las familias cada vez se vuelve
más complicada, esto se debe principalmente a la enorme publicidad comercial
que constantemente bombardean con mensajes violentos, sexuales y de consumo
especialmente.
Para
mejorar esta situación, los encargados de los procesos educativos, deben de
replantear las actividades presentes en el currículum educativo prestando mayor
interés en fomentar los valores, del amor, la libertad y la paz.